El monasterio de San Pedro de Arlanza

San Pedro de Arlanza

Junto con los de Oña y Santo Domingo de Silos, el Monasterio de San Pedro de Arlanza fue uno de los tres centros de poder monástico de la Castilla Condal.

Su origen hay que buscarlo en algún pequeño santuario de las inmediaciones que, aprovechando las construcciones romanas y visigodas y las numerosas cuevas ocupadas por monjes anacoretas, fueron convenientemente centralizados por el Conde Fernán González hacia 920, según cuenta la documentación de la época. Aunque esta documentación es dudosa, parece que el propio conde fue enterrado en la iglesia del convento.

Con el correr de los años, sus descendientes, ya Reyes de Castilla, no dejaron de ampliar las instalaciones del monasterio y a la par sus concesiones y su poder.Para 1080 se había iniciado la construcción de la iglesia románica, grandiosa y una de las primeras de la Península. Esta iglesia sería reformada en el siglo XV, ya con trazas góticas, y más adelante con elementos herrerianos.

Como en tantos otros sitios, la desamortización de Mendizábal acabó con la historia de este magnífico monasterio; su deterioro fue rápido, sus tesoros desaparecieron y solo las ruinas de lo que fuera el mismo centro espiritual y político de la Castilla nuclear permanecen, y han acabado siendo incluso el decorado de películas como El bueno, el feo y el malo.

El monasterio está situado en el hermoso valle del Arlanza, entre las localidades de Hortigüela y Covarrubias, muy cerca de la carretera que une ambas localidades y a la que se puede acceder desde la N-232.

El convento de Alveinte

Las ruinas del convento franciscano de Nuestra Señora de los Lirios de Alveinte se esconden, literalmente, en uno de los más aislados rincones del que quizás sea el pueblo más recóndito de la provincia: Monasterio de la Sierra.

Escalinata

Después del saqueo de las tropas Napoleónicas (se dice de él que sirvió de refugio a las tropas del cura Merino) y del golpe de gracia que supuso la desamortización de Mendizábal en 1835, lo que queda del convento, básicamente la cabecera de su iglesia y construcciones anejas, se ha ido integrando, o más bien ha ido siendo engullido por el bosque mixto que lo alberga.
Hoy, es difícil de encontrar incluso para aquellos que ya lo visitaron hace tiempo, pero merece la pena darse de bruces de repente, y en medio del bosque, con los románticos muros del que fuera uno de los conventos franciscanos más alejados de cualquier lugar habitado.

Escalinata

Y es que no estamos en un convento normal. Se trata de un convento disciplinario mandado erigir en 1440 por Fray Lope de Salinas, con la intención de alejar de las tentaciones mundanas a aquellos franciscanos que hubieran relajado sus costumbres. Aún resuena en la comarca el dicho

Fraile, ¿qué hiciste que a Alveinte viniste?

Y todavía se mantiene la devoción en los pueblos cercanos a la talla original del convento.

Para llegar, lo más conveniente es acercarse hasta Monasterio de la Sierra y una vez allí seguir el sendero señalizado que conduce al lugar.

Iglesia de Alveinte