Las piscinas

Las piscinas

Paraje de un encanto especial, donde disfrutar de una inmejorable agua y de las frondosas sombras de los pinos para combatir el calor del radiante sol en esos cielos de una azul único en la Península. Sin duda satisfará a los más exigentes.

Todo esto complementado con un bar-restaurante, pista de tenis y zona de merenderos y barbacoa.

Muy cerca se escuentra el paraje conocido como La Charca, pequeño y agradable embalse del que se nutrían las propias piscinas, con un buen valor medioambiental.La Charca

Las Calderas y el Peñedo

Las Calderas

Las Calderas

El singular paisaje de las Calderas es obra del tiempo, que se sirvió del agua, el hielo y el viento para modelar la roca caliza. Su acción ha dado lugar a espectaculares relieves en el curso alto del arroyo Palazuelo, justo en el límite de los términos municipales de Palacios y el Valle de Valdelaguna, en la vertiente suroeste de la Sierra de Neila.

Se trata de unos pocos kilómetros de barrancos encajonados, pasillos, cornisas, cascadas y profundas pozas o marmitas de gigante de agua transparente. De estas últimas deriva el nombre con que se conoce popularmente al lugar.

Calderas

Calderas

Todo el entorno está comprendido entre cotas de 1600 y 1900 metros, dando como resultado una buena variedad vegetal.

La parte más bonita de las formaciones, que sorprende a quien no lo conoce, se descubre paseando a la vera del arroyo, que tendrá más o menos caudal según la época del año. En primavera nos acompañará el sonido de la corriente, que contribuye a aumentar el encanto del paseo.

Para ello, hay que bajar hasta el pequeño cauce, en el fondo del desfiladero, siguiendo pequeñas sendas marcadas por caminantes previos. Conviene hacer la ruta contracorriente, caldera a caldera, pues de ese modo se termina en la que tal vez sea la más hermosa, que a su vez tiene acceso a la parte superior de los barrancos.

Calderas

Hay que tener en cuenta que algunos pasos tienen cierta dificultad; en alguno deberemos arrastrarnos y en otros ayudarnos de las cuerdas que a tal efecto han puesto algunos visitantes. No es recomendable hacerlo en Invierno, pues puede ser peligroso, si no imposible siquiera acercarse hasta el paraje.

Calderas

Solo se puede llegar a las Calderas caminando. Hay varios caminos forestales que desde Palacios nos pueden dejar cerca. La ruta de acceso más utilizada sin embargo es la que parte de la Laguna Negra de Neila. Desde allí nace la senda que tras subir la pendiente, desciende hacia el Suroeste. Al encontrar el arroyo Palazuelos lo mejor es mantenerlo a mano derecha hasta encontrar las Calderas. Este trayecto supone unos 3,5km, mientras que el camino por el fondo de los barrancos se puede hacer en menos de una hora.

Calderas

Calderas

El Peñedo

Muy cerca de las Calderas, de forma que pueden visitarse en una misma excursión, se encuentra el lugar conocido como El Peñedo. Se llega caminando un rato en dirección Noroeste desde las Calderas. Se trata de un interesante monte de pinos y brezo con grandes pizarros y alguna cueva.

La Necrópolis de El Castillo

El Castillo
Asociado al puente medieval de Dehesilla, en un cerro desde el que se domina el territorio inmediato y en el que hubo una fortificación (la elevación se conoce, de hecho, como El Castillo), se encuentra el yacimiento arqueológico más importante entre las necrópolis Altomedievales de toda España. También el más misterioso y mágico.

No son infrecuentes en el Alto Arlanza este tipo de enterramientos, cuya conservación ha sido favorecida por el propio carácter rocoso del suelo en que se encuentran, pero las del cerro del Castillo son las mayores de la zona, y debido a ello en el propio pueblo se ha habilitado un completo Centro de interpretación en el que se explica su historia y su evolución.

El propio centro de interpretación se ubica a las faldas del cerro, de modo que el mejor plan consiste en, después de visitar el centro, subir al yacimiento.

Ermita

Este consiste no solo en los enterramientos, sino también de una fortificación y una ermita. De la primera solo se conservan los cuatro muros, y probablemente un poblado anterior por descubrir. De la segunda, en realidad una reedificación gótica sobre una previa románica, sabemos que estaba bajo la advocación de Santa Eulalia, y ya in situ podemos reconocer perfectamente su planta, así como su entrada y su ábside.

Adyacentes a la ermita, y en su lado sur, se despliegan un gran número de tumbas, hasta un total de 566. Casi todas son antropomorfas, otras un simple hueco en la piedra, algunas conservan su recubrimiento, y otras, desgraciadamente, lo han perdido. Existen 112 estelas funerarias, aunque en el propio yacimiento solo se encontraron unas pocas. Algunas de las demás pueden observarse en el Centro de interpretación, y de otras simplemente se desconoce su paradero; fueron objeto de expolio hace ya bastantes años.

En todo caso, son estas estelas las que hacen de la Necrópolis del Castillo un enterramiento distinto a cualquier otro. Se sabe que las tumbas, orientadas de Este a Oeste datan, las más antiguas, del siglo XI. Sin embargo, las inscripciones y misteriosos dibujos de las estelas no se corresponden con los usos de la época.

Tumba

Otra tumba

Hasta la fecha los expertos aún no se han puesto de acuerdo en su interpretación ni en su antigüedad…

Sin salir del término de Palacios se pueden visitar en una agradable excursión otras interesantes necrópolis como Nava, Pajares, Bañuelos, Hornillos, la Dehesa y Aguamediano, además de otras interesantísimas en la zona, como la de Cuyacabras.

El robledal.

Robledal

A pesar de que la Tierra de Pinares es una auténtica selva de pino albar, la vegetación de la zona incluye especies como el roble melojo. El sotobosque está formado por acebos, serbales, tejos y mostajos, principalmente.

Por la zona existen más bosques de roble albar. Sin embargo, el único de la variedad Quercus petrea de toda la Sierra de la Demanda se encuentra en Palacios. Es un bosque viejo, antiguo, con algunos ejemplares impresionantes.

Roble

Alguno de estos robles están catalogados como de más de 500 años. En realidad, esta Dehesa parece estar ligada a los monjes del cercano monasterio de Santo Domingo de Silos, quienes habrían sido sus dueños, dato sustentado en el hecho de que los ejemplares más antiguos parecen estar plantados en hileras, y en la existencia en el emplazamiento de una ermita de San Miguel, cuyas ruinas son visibles hoy día.

Robledal

La Fuente Cardosa se encuentra muy cerca de estas ruinas.

Dice la leyenda que en los lejanos tiempos de la Reconquista un mora había alumbrado un hijo en las inmediaciones de esta fuente, pero no consegúia que le bajara la leche. Al pasar una joven cristiana, le pidió ayuda, y esta, que por fortuna estaba criando a su propio hijo, amamantó al pequeño. La joven musulmana, en agradecimiento, le regaló a la cristiana unas cardas de oro, que dieron su nombre a la fuente.

Sean o no ciertas estas leyendas, lo cierto es que está documentado el uso de la madera de estos robles para la construcción de las barricas que criaban los mejores vinos de Jerez. 25 de los mejores árboles de esta dehesa sirvieron anualmente para tal fin, hasta hace tan solo unos 50 años.

Y es cierto también que darse un paseo por el robledal y contemplar la riqueza de sus colores es una experiencia del todo recomendable, sobre todo en el Otoño y en el Invierno.

Robledal

Robledal

Se accede a la Dehesa por la carretera que va de Palacios a San Leonardo de Yagüe. A unos dos km. hay un camino a la derecha que nos lleva al monte, accesible a vehículos.