El monasterio de San Pedro de Arlanza

San Pedro de Arlanza

Junto con los de Oña y Santo Domingo de Silos, el Monasterio de San Pedro de Arlanza fue uno de los tres centros de poder monástico de la Castilla Condal.

Su origen hay que buscarlo en algún pequeño santuario de las inmediaciones que, aprovechando las construcciones romanas y visigodas y las numerosas cuevas ocupadas por monjes anacoretas, fueron convenientemente centralizados por el Conde Fernán González hacia 920, según cuenta la documentación de la época. Aunque esta documentación es dudosa, parece que el propio conde fue enterrado en la iglesia del convento.

Con el correr de los años, sus descendientes, ya Reyes de Castilla, no dejaron de ampliar las instalaciones del monasterio y a la par sus concesiones y su poder.Para 1080 se había iniciado la construcción de la iglesia románica, grandiosa y una de las primeras de la Península. Esta iglesia sería reformada en el siglo XV, ya con trazas góticas, y más adelante con elementos herrerianos.

Como en tantos otros sitios, la desamortización de Mendizábal acabó con la historia de este magnífico monasterio; su deterioro fue rápido, sus tesoros desaparecieron y solo las ruinas de lo que fuera el mismo centro espiritual y político de la Castilla nuclear permanecen, y han acabado siendo incluso el decorado de películas como El bueno, el feo y el malo.

El monasterio está situado en el hermoso valle del Arlanza, entre las localidades de Hortigüela y Covarrubias, muy cerca de la carretera que une ambas localidades y a la que se puede acceder desde la N-232.